Cada persona debería hacer un viaje al desierto al menos una vez en la vida. Nosotros te damos la oportunidad de hacerlo a caballo: una experiencia extraordinaria.
No es necesario ser un jinete experto para comprender los enormes beneficios de los paseos a caballo: a cualquier nivel se puede notar cuánto esta actividad puede beneficiar al cuerpo y a la mente.
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Paseos a Caballo
El andadura del caballo, incluso al paso, estimula pasivamente varios músculos del cuerpo, empezando por las piernas: la parte inferior del cuerpo trabaja para mantener el equilibrio, mientras que los músculos de la espalda y abdominales están constantemente en esfuerzo, aunque ligero, para mantener una buena postura, erguida y no encorvada.
Los paseos a caballo, en resumen, son una manera perfecta de mantener el cuerpo en forma y renovar la mente.
Lejos de la naturaleza e inmersos en los ritmos frenéticos de la vida moderna, a menudo estamos estresados, cansados y a veces nerviosos. No es un secreto que el contacto con la naturaleza trae innumerables consecuencias positivas en la productividad, en la creatividad y sobre todo en el ánimo.
El caballo es el compañero perfecto para percibir estos beneficios: en los paseos a caballo no solo se está inmerso en la naturaleza, sino que la seguridad que da la relación con el animal nos transmite serenidad y relajación, permitiéndonos respirar aire puro a pleno pulmón mientras procesamos la información que nos ofrece el paisaje.
La preparación del caballo, así como la conexión que se crea, tienen un efecto beneficioso en la autoestima y en la conciencia de uno mismo, ya que enseñan el respeto mutuo y estimulan la conciencia de ser capaces de controlar un animal tan majestuoso y fuerte, metáfora de muchos aspectos de nuestra vida.
El paseo a caballo no solo nos acerca a la naturaleza sino también a nosotros mismos, dándonos la oportunidad de emplear cuerpo y mente en una actividad exigente pero especialmente positiva.
Excursión por el desierto
Durante nuestras excursiones nos adentramos lentamente en el desierto. Desde el valle del río Draa, donde aún hay una vegetación abundante, nos alejamos cada vez más de la civilización, del tráfico, del ruido y del bullicio. La vegetación se vuelve muy escasa, pero siempre hay alguna planta austera para observar. Así entramos en una naturaleza que nos es completamente ajena. Extensiones infinitas en las que nos volvemos diminutos y parecemos desaparecer. El desierto se presenta con sus diferentes rostros: un mar de piedras, rocas, grava y guijarros, hasta llegar a atravesar la arena más conocida con los colores del sol.
Nuestro campamento nocturno está formado por las típicas tiendas bereberes. Por la noche puede hacer mucho frío y a veces se puede esperar una tormenta de arena, pero la vista del cielo, salpicado de estrellas densas y brillantes, es inigualable. Nada de faros, nada de ruidos de coches, nada que pueda molestar.
Volvemos lentamente a la civilización, enriquecidos por muchas experiencias. Experiencias al lado incansable de nuestros caballos bereberes, que nos llevan con seguridad por colinas y laderas, enfrentando extensiones de paisajes casi infinitos.
Esta actividad de excursión a caballo es una de las más solicitadas, porque te permite sumergirte totalmente en los territorios desérticos, admirando, mientras estás a caballo, panoramas que quedarán imborrables en tu memoria y en tus fotografías.
Una actividad única en su género, que nosotros del Ranch amamos compartir contigo hasta el final.
