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Ver la comparaciónUn lugar espléndido a las puertas de Essaouira
Essaouira, también conocida como Mogador o la Perla del Atlántico. Una ciudad situada en el sur de Marruecos, a 170 km de Marrakech y a la misma distancia al norte de Agadir, con vistas al Océano Atlántico en dirección a las Islas Canarias. Essaouira cuenta actualmente con 80.000 habitantes y tiene una historia antigua. Dominada primero por los fenicios y los bereberes, antes de la llegada de los romanos, interesados en el comercio del tinte de púrpura. Más tarde, los marineros portugueses la rebautizaron como Mogador. En este período floreció la comunidad judía en Essaouira, que llegó a ser más numerosa que la musulmana.
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En 1764 Essaouira se convirtió en una base naval fortificada y el arquitecto militar francés Théodore Cornut rediseñó su estructura, que encontramos similar a Saint Malo en el norte de Francia. La economía de la ciudad tuvo un gran crecimiento gracias a la comunidad judía y al puerto, que se convirtió en internacional, para luego lamentablemente decaer en la época del protectorado francés y con el desarrollo de otros puertos como Casablanca, Tánger y Agadir.
La ciudad recuperó su esplendor gracias al turismo, la cultura y la música.
La Medina de Essaouira, declarada patrimonio de la UNESCO, es un esplendor para visitar y esconde raras perlas de antigua cultura e historia.
La Casbah, que es la ciudadela fortificada que protege el puerto, con sus murallas almenadas en las que se encuentran cañones españoles de los siglos XVII y XVIII, alberga en sus bajos los talleres de los artesanos talladores de madera, que trabajan con gran maestría el ébano, el cedro y la tuya.
El Museo Mohammed Ben Abdallah, dedicado a las artes y tradiciones regionales, cuenta con instrumentos musicales, colecciones de joyas, alfombras y trajes típicos. El Mellah, o barrio judío en fase de restauración, alberga el cementerio donde está enterrado el rabino Haim Pinto, y la Sinagoga, abierta a las visitas y gestionada por una familia local.
Perderse en la Medina de Essaouira es un placer para explorar estos callejones llenos de artesanos y talleres de antaño, jóvenes inventores, músicos, pintores y muchos artistas que la pueblan.
En la gran Plaza Moulay Hassan hay deliciosos cafés donde sentarse a escuchar a los músicos callejeros y disfrutar del canto de las gaviotas. En la misma plaza, los puestos de pescado a la parrilla ofrecen una selección diaria de pesca fresca, asada o frita en el momento.
Adentrándonos en la parte del zoco (mercado) nos acercamos a la verdadera vida cotidiana, con el comercio de frutas, verduras y carne, y llegamos a dos famosas plazas: una a la izquierda conocida como el mercado de especias y la plaza del pescado, respectivamente ''souk laghzal'' y ''blast l'hout'', y a la derecha el mercado de granos y cosas de segunda mano, respectivamente ''Rahba'' y ''Jouteya''.
Para una visita óptima de la Medina, se recomienda acudir a la oficina de guías situada en la puerta de Bab Sbaa, para dejarse acompañar por un guía autorizado, que le explicará en su idioma la historia de Essaouira, haciéndole vivir un momento mágico.










