
Ensillar para un trekking itinerante requiere organización y conocimiento del caballo que tienes delante. Cada elemento cumple una función precisa: proteger el dorso, distribuir el peso, evitar molestias durante horas de marcha y permitir aires cómodos y naturales.
En el turismo ecuestre esta atención es fundamental, porque los caballos afrontan jornadas largas y llevan consigo, además de tu peso, todo lo necesario para el día. Esto es lo que debes hacer cada mañana antes de partir.
Ante todo: escucha y observa al caballo
Cada caballo tiene su propia sensibilidad y su manera de reaccionar. Durante el ensillado, presta siempre atención a cómo se comporta y a sus reacciones mientras colocas el equipo.
Durante la semana tendrás ocasión de crear un vínculo con tu caballo y sabrás reconocer cómo comunica una posible molestia. Algunos caballos intentan morder, otros muestran inquietud con las patas o hinchan el vientre para no sentirse apretados. En el trekking, reconocer estas señales es importante, porque pasaréis muchas horas juntos y el ensillado es uno de los momentos de diálogo más intensos.
Protege el dorso del caballo con el sudadero

Antes de colocar la silla, pon siempre el sudadero, una especie de manta que debe quedar equilibrada a ambos lados del caballo, prestando especial atención a la zona de la cruz, que es una parte muy delicada del dorso.
Nuestros sudaderos son lo bastante gruesos para ayudar a distribuir el peso y también llevan una capa interior de lana, que ayuda a absorber el sudor y a mantener el dorso más seco y transpirable. Esta atención ayuda a evitar rozaduras, molestias y problemas cutáneos.
Aprieta suavemente la cincha
Después de colocar la silla, pasa a la cincha, es decir, la correa que mantiene la silla bien fijada. En nuestro caso, también está conectada a la martingala, que sirve para mantener la silla estable durante las subidas, bajadas, el trote y el galope.
La cincha se aprieta gradualmente, agujero a agujero, observando al caballo y dándole tiempo para adaptarse. Es importante trabajar con concentración y seguridad, tanto por el caballo como por ti.
Distribuye el peso y fija las alforjas
Las sillas que utilizamos para el turismo ecuestre tienen características específicas. Están equipadas con varios anillos que permiten fijar las alforjas, es decir, las bolsas que cada caballo lleva durante el trekking. Dentro van las cosas necesarias para el día: agua, chaqueta, efectos personales o pequeños objetos útiles durante el recorrido.
Las alforjas deben estar bien fijadas y, sobre todo, equilibradas en cuanto al peso entre el lado derecho y el izquierdo. Cuando se trota o se galopa, todo debe permanecer inmóvil, sin golpear al caballo. Por eso utilizamos cuerdas y sistemas de fijación que mantienen todo bien sujeto bajo el vientre del caballo, siempre teniendo cuidado de no causar molestias.
Incluso cuando se desmonta, todo el equipo permanece conectado a la silla. Esto facilita el trabajo y permite evitar confusiones entre el material, los caballos y los participantes.
Eres responsable de tu caballo
Cada participante en los trekkings se ocupa de su propio caballo: el agua, la comida, la limpieza y el ensillado son gestos de cuidado que contribuyen a crear la relación que hará especial tu viaje.
Durante los trekkings te damos algunas instrucciones, pero es importante que conozcas el equipo y cómo utilizarlo. Si estás empezando y quieres aprender, la experiencia adecuada para ti es Beginner Riders Morocco, donde durante una semana te guiamos en el paso de la equitación en pista al trekking ecuestre.
