La preparación del té en Marruecos es una tradición que se remonta al siglo XII antes de Cristo. Existen diversas teorías sobre el origen de esta bebida; se dice que fueron los bereberes quienes importaron el té desde Asia, o que fue la reina Ana Estuardo de Gran Bretaña quien introdujo la bebida, sirviéndola al sultán marroquí como estrategia para liberar a los prisioneros británicos.
Cada taza de té marroquí contiene tres ingredientes principales: hojas de té, la variedad Gunpowder, azúcar y menta verde.
Aunque se usa en gran cantidad el té con menta, la planta no se cultiva en Marruecos, sino que la materia prima se importa de China.
Aunque es un equivalente del té verde, tiene un sabor más fuerte, y al mezclarse con menta fresca, el sabor ahumado le da al té un gusto único.
Para realzar el sabor del té, los marroquíes usan azúcar, ya que el sabor tiende a ser fuerte y penetrante.
El tercer ingrediente es la menta verde, que por su aroma penetrante y delicado es la elección tradicional en la preparación del té.
El rito del té con menta en Marruecos
Uno de los pilares de la cultura marroquí es el té con menta marroquí, conocido también como "whisky berebero" o "té con menta del Magreb". La bebida se toma a todas horas del día y en situaciones especiales como, por ejemplo, cuando se reciben invitados en casa, cuando se celebra una ceremonia de boda, un nacimiento o un funeral o cuando se comparten las comidas juntos: en Marruecos durante el día se toma té 20 o incluso 30 veces.
Rechazar una taza de té se considera una falta de respeto y un tabú cultural, porque preparar una taza de té en Marruecos no significa solo hervir agua y añadir hojas de menta, sino que representa un arte ceremonial que se transmite de generación en generación.
Famoso es el rito del té al atardecer entre las dunas desérticas de Essaouira, necesario para reunir fuerzas, admirar las bellezas naturales y disfrutar momentos de serenidad.
Tetera marroquí
Para preparar un buen té con menta es necesario tener la tradicional tetera marroquí, porque a diferencia de una tetera común de cerámica, la marroquí resiste altas temperaturas, al estar en contacto directo con el calor de la estufa durante algunos minutos.
La tetera no debe tener patas, sino una base plana para ser compatible con la mayoría de los tipos de fogones. Las teteras artesanales son pesadas y resistentes, con grabados precisos y hermosos, cuestan más pero duran toda la vida.
Preparación del té
Para preparar el té se deben poner dos cucharaditas de granos de té en una tetera tradicional. Se añade un puñado de menta fresca y hierbas aromáticas al gusto con azúcar.
En la tetera se vierte agua hirviendo para calentar el interior y luego se deja al fuego con azúcar y hierbas por unos minutos. Después se debe sacar el líquido de la tetera y verterlo en un vaso.
Se añade agua hirviendo de nuevo en la tetera para un segundo enjuague, este procedimiento sirve para quitar el amargor del té. Esta agua se desecha y se usa solo la primera extracción que se reservó.
Para mezclar todos los ingredientes se toma el primer vaso de agua y se vierte en la tetera, luego se vuelve a verter en el vaso, y se pasa de nuevo a la tetera; este procedimiento se repite dos o tres veces para obtener un buen té marroquí. La mezcla nunca se debe revolver con una cuchara para no quemar las hierbas.
Tazas marroquíes
Las tazas marroquíes son de vidrio, adornadas con bonitas decoraciones coloridas. Las tazas son pequeñas porque en Marruecos se acostumbra a beber el té en pequeñas cantidades, incluso al beberlo se sigue un ritual. El té debe saborearse, disfrutarse y cada momento en que se consume debe ser un mimo, para uno mismo y también para los invitados.
Té árabe
El té árabe contribuye a la buena salud. En Marruecos, donde las temperaturas son altas, se bebe té caliente incluso en verano, porque el consumo de bebidas calientes enfría el cuerpo; además, el té árabe tiene muchos ingredientes antioxidantes que aumentan la resistencia física, ayudan a la digestión, inhiben el crecimiento de bacterias y hongos.
Luego están las plantas aromáticas con propiedades curativas, como el tomillo, un vermífugo que ayuda a eliminar las bacterias malas, fortalece el revestimiento intestinal y reduce la inflamación.
Otras personas para dar al té un sabor floral añaden geranio que tiene propiedades relajantes, la verbena de limón que da una sensación de frescura.
Algunas plantas aromáticas que se añaden al té con menta marroquí son los flores secas, como los pétalos de rosa, o para enriquecer la infusión con un aroma afrutado, se añade cáscara de limón, agua aromatizada con flores de azahar o directamente la piel de naranja.
