Ir directamente al contenido

Puedes pagar con Klarna en 3 cuotas sin intereses

Puedes pagar con Klarna en 3 cuotas sin intereses

Puedes pagar con Klarna en 3 cuotas sin intereses

Le origini del Ranch de Diabat

Los orígenes del Ranch de Diabat

Quien llega al Ranch y conoce a Omar hoy ve a un hombre tranquilo y a menudo silencioso. Sin embargo, cada una de sus decisiones nace de una larga serie de experiencias vividas y guardadas. Contarlas ayuda a entender mejor no solo quién es Omar, sino también por qué el Ranch se ha convertido en lo que es hoy.

Cómo todo comenzó

La historia de Omar comienza en una casa muy sencilla, una de las pocas de propiedad en la aldea de Diabat: había sido dejada por los abuelos y estaba incluso registrada en el catastro, algo muy raro en aquella época. Toda la familia vivía en dos habitaciones, una para dormir y otra para comer, mientras que el baño estaba afuera.

El padre era pescador y a menudo permanecía en el mar durante muchos meses; al regresar, el dinero para la familia nunca era mucho. La madre, mujer incansable, además de ocuparse de todo mientras el esposo no estaba, vendía la leche de su vaca en el mercado. Mohammed es el hermano mayor de Omar. Desde niño comenzó a trabajar para ayudar en casa, pastoreando los animales de la familia — una vaca, algunas cabras y una oveja — para contribuir al sustento diario.

Fue él mismo, Mohammed, quien permitió que Omar comenzara la escuela, aunque con un año de retraso. Vendió una cabrita para comprarle mochila y libros. Un gesto que Omar nunca ha olvidado.

Por la tarde, después de las clases, Omar aprendió a trabajar la madera de tuya (una raíz valiosa típica de la zona de Essaouira, usada para crear objetos artesanales). Un rincón de la casa se había transformado en un pequeño taller y Omar se especializó en uno de los trabajos más complejos: balones de fútbol de madera perfectamente redondos. Un trabajo de paciencia y precisión.

El primer caballo

En la familia, el único que había tenido un caballo era un pariente que trabajaba como guardabosques. El animal no era un compañero de juegos, sino un colega de trabajo: noble, silencioso, digno de respeto.

Fue ese recuerdo el que inspiró a Mohammed, quien un día decidió vender algunos animales del corral para comprar el primer caballo. Cuando la temporada turística lo permitía, iba a la playa y ofrecía paseos a los visitantes. Los acompañaba a pie, mientras ellos montaban. Omar estaba a su lado: observaba, aprendía, esperaba su momento.

Cuando se dio cuenta de que la familia necesitaba ayuda urgente, Omar tomó una decisión difícil: dejó la escuela antes del último año. En ese momento no veía alternativas, debía contribuir. Compró un segundo caballo y se unió a su hermano para aumentar las ganancias. Fue entonces cuando Omar montó a caballo y no bajó más.

La filosofía del Ranch comienza aquí

Desde el principio Omar siempre puso a los caballos en primer lugar: los cuidaba con atención, les daba agua y comida antes que a sí mismo. Los ensillaba solo en el momento justo, los cepillaba con paciencia, los lavaba. Ese cuidado no era solo un deber: era su forma de ser.

Así comenzó: con una pasión que nunca lo abandonó. Cada gesto, cada experiencia, cada renuncia dejó una huella, hasta convertirse en su camino. Y eso es también lo que hoy hace del Ranch un lugar especial: no es solo un trabajo sino el resultado de un largo recorrido. Quién sabe, si cada uno de nosotros recordara sus propias experiencias, cuántas pequeñas decisiones nos parecerían, con el tiempo, verdaderos comienzos.

Back to top